SOMOS



Cristianos.
Sólo eso.
Llamados por el Maestro a seguirle.
Desde distintas comunidades cristianas.
Son Iglesias hermanas.
Separadas por lo accesorio.
Y unidas en el centro, como radios de rueda confluyentes.
Unidas en Jesús, el Cristo.
Con la voluntad y la necesidad de encontrarnos en El.
Porque creemos que la gloria del Padre es que sus hijos estén unidos.
Sabemos que sólo El tiene el poder de juntarnos olvidando lo que nos separa.
En Taizé ha sido posible. Aquí, ¿por qué no?

Quienes se apunten a este camino,
quienes queráis regar esta semilla
...pasad y sentaos.




jueves, 6 de octubre de 2011

Curso 2011-2012

Reunidos el 30S una comisión de asiduos a los encuentros mensuales, repartimos fechas para preparar las oraciones:

28 de octubre→ Eleder
25 de noviembre→ Rubén
23 de diciembre→ Sarai
27 de enero→ Flora
24 de febrero→ María
30 de marzo→ Elena
Se dejan sin asignar las siguientes fechas (abril, mayo y junio) para dejar espacio a aquellos que se animen a lanzarse a la arena.

21 de abril→ "Encuentro de reconciliación. Taizè en Bilbao". Se propone esta jornada para divulgación de nuestro espacio de encuentro a todos los que quieran venir y ver lo que hacemos. Se insiste en que debe ser una jornada ecuménica como lo son nuestros encuentros, para lo cual se hará especial insistencia en que acudan múltiples confesiones.
Se concretará la idea más adelante.

Se tratan más temas como el de la música. Como Cinthia se ha marchado, sólo queda un guitarrista. Se pide colaboración de otras personas que sepan los cantos de Taizè para alternarse con Rubén, y así poder compartir responsabilidades que dispersan algo la mente de la oración. En ocasiones se podrá dejar que los cantos ya grabados se escuchen y se incorpore el que quiera a su repetición.

Se recalca la importancia de la tertulia espontánea tras la oración que aporta frescura, buen ambiente y fraternidad entre los asistentes, por lo que se pensará siempre en dejar un espacio para ella al preparar las oraciones. Se aprovechará entre otras cosas para que los nuevos se presenten y para avisos varios.

Este año el encuentro internacional de fin de año será en Berlín. Si alguien se anima que se ponga en contacto con María.

Así que, comenzamos curso!!, que el Señor nos acompañe hasta el final. El sigue construyendo con nuestras manos!!!

domingo, 21 de agosto de 2011

JMJ

Acaban hoy las jornadas mundiales de la juventud. Tengo mis dudas en torno a quién se han convocado, a la vista de las imágenes televisivas y de los testimonios escuchados: ¿Jesúcristo o Benedicto?

"No me importa el calor, las horas de espera...la tormenta de la noche, porque por el papa aguantamos todo", decía un joven.

Hemos visto a miles de jóvenes coreando a Benedicto, jóvenes de sectores conservadores católicos que siguen a un líder religioso que dirija sus pasos. La duda es si se venera al máximo representante de la iglesia católica cayendo en la papolatría o es Jesús el que de verdad nos convoca, nos mueve y es nuestro único Señor.

Hay otra iglesia cátólica distinta que no se siente convocada a este tipo de encuentros y que no se siente representada por la jerarquía actual, y tan Iglesia como la anterior. Otra Iglesia más horizontal que no retroalimenta el bucle que parece existir entre los movimientos conservadores y la jerarquía, simbiosis ésta que perpetúa el modelo clásico.

Cuando veía las imágenes no dejaba de acordarme de Taizè, porque allí también se mueven miles de jóvenes al año, pero de forma diferente. Lo que se vive en aquella colina francesa no se mueve por una persona; su espíritu es el hambre de todos aquellos que buscan la luz para sus noches y la fuente del agua que les quite de verdad la sed. Allí también acuden cristianos de todo signo, que siguen al Resucitado como único Señor.

Ha habido, entre lo poco que he seguido de las jornadas, detalles que yo leía como posibles signos o mensajes de nuestro Dios. El viento y la tormenta ha azotado con fuerza la vigilia del sábado, interrumpiendo la celebración y hasta volando el solideo papal. Yo quiero ver en eso el soplo del Espíritu del Resucitado, que quiere barrer el boato, la ostentación, la Iglesia basada en las normas, en la moral, en la ley, la Iglesia uniformista y piramidal, y limpiarla de todo lo superficial, para hacerla así más libre, más pobre, más ecuménica, más horizontal,...con el "aire" de Jesús.

Hasta las hostias se mojaron con la tormenta esa noche y muchos no pudieron comulgar, como diciéndonos que no le busquemos tanto en los sagrarios sino en las cunetas de los caminos, porque se ha encarnado en nuestra historia, se ha llovido en Jesús, y vive en los pesebres de nuestro mundo, y muere con los crucificados de entre nosotros, con los que El nos pide la verdadera comunión.

También se han visto valores que irradian esperanza en momentos actuales de pesimismo y desesperanza frente al futuro: la acogida gratuita en los hogares, la alegría sana y profunda, la fraternidad entre gente distinta...

Ahora queda volver al mundo y evitar el caer en el peligro del espiritualismo sin proyección social, riesgo que persigue a todo cristiano sea de la iglesia que sea. Discurso que no he oído apenas estos días.

Ojalá que todos encontremos al Resucitado en el camino de Jerusalén a Jericó, donde nos jugamos el Evangelio y el Reino.

viernes, 1 de julio de 2011

Caminantes

Era el último encuentro del curso. Aquel día no podía tirar de mi cuerpo, así que me lo perdí, pero estuve allí de corazón.
Jesús (the anglican) nos preparó y nos mandó la oración por email, ya que él no pudo estar. Tema: el camino. Entre los textos, oraciones de Patxi Loidi y Emaús (ver archivo de oraciones).

En el camino a veces nos sentimos cansados. O tristes.O desesperanzados. Porque, como a los discípulos de Emaús, se nos ha ido el Maestro, no le sentimos cerca, hemos perdido su presencia que nos sostenía y nos hacía confiar sin miedo.
Caminar así es difícil, sobre todo si te sientes solo. ¡Qué importante es tener hermanos que caminen contigo y te apoyen cuando fallan tus fuerzas o se hace la noche por dentro!
Y si los hermanos te fallan...

En esos tiempos de caminar a oscuras, sé que es necesario aprender a descubrirle a El, que sale a nuestro encuentro cada día con un rostro distinto, en forma de caminante, o de retazo de pura vida, o de presencia en lo pequeño, y que nos relee la vida desde otra mirada.

Le pedimos cada día que se quede con nosotros, que ya está oscureciendo y que le necesitamos.
Y creo que El nos responde que le busquemos en los caminos de Galilea antes que en los templos, en Jericó antes que en Jerusalén.
Y que existe una receta segura para recuperar su presencia: compartir el pan, para rescatar a aquellos que se quedaron en los márgenes del camino; partirse como pan para que otros sigan caminando; ser esperanza para los que tiraron la toalla,…Porque probablemente así recuperemos la Vida y el Amor que creíamos haber perdido y que un día llenó nuestras vidas.

¡FELIZ VERANO A TODOS!

domingo, 29 de mayo de 2011

Encuentro con Jesús

Un viernes más, un pequeño grupo, fue llamado a encontrarse con Jesús. Como Zaqueo, y como María, personas del Evangelio que Elena nos recordó en la preciosa oración que preparó.

Y esa tarde, Jesús también pronunció cada uno de nuestros nombres. Esa tarde, a la luz de aquellas velas, El nos susurró: Tú nombre está escrito en la palma de mi mano. Tú eres precioso a mis ojos.


Necesitamos que El pronuncie nuestro nombre, necesitamos oirlo de sus labios porque sentimos que, cuando lo hace, nos arde el corazón. Y su amor nos recorre por dentro como un río de vida que nos restaura, nos saca de la noche y nos devuelve la fuerza que habíamos perdido.

Necesitamos que El entre en nuestras vidas, como en la de la samaritana, la de Bartimeo, la de Zaqueo, la de María Magdalena...y El nos dé esa Luz y esa Vida que nos faltaba.

Pienso en nuestras iglesias cristianas, llenas de liturgias y ritos vacíos que no consiguen que lleguemos al encuentro con Jesús. Necesitamos renovar nuestras celebraciones fosilizadas, encorsetadas, y hacerlas participativas, y conseguir que en ellas nos podamos encontrar cada uno con el resucitado. Tenemos que cambiar de una vez el lenguaje arcaico de nuestras liturgias y actualizarlo con el tiempo que vivimos, para que sea de verdad vehículo vivo de expresión de experiencias vitales. Y debemos olvidarnos de seguir tanta norma y canon que aprisiona el Espíritu, porque lo de verdad importante es sentirle dentro cada domingo y salir con otro brillo en la mirada y con aire fresco que nos ayude a vivir como El vivió.
Algunos están preocupados porque se vacían las iglesias, y que apenas atraen a jóvenes. Pero sé que las iglesias sólo recuperarán cristianos si son lugar de encuentro con Jesús, si saben ofrecer un tesoro y una perla escondida, si crean espacios y momentos donde hagan palpitar con fuerza nuestro corazón con el Espíritu de Jesús.

Eso queremos vivir cada viernes en este espacio de encuentro ecuménico, donde la espontaneidad, la frescura y la sencillez es la norma, y donde lo importante es sentarnos todos los hermanos cristianos en torno al Maestro, aquél que nos llamó un día por nuestro nombre y cambió para siempre nuestras vidas.

domingo, 1 de mayo de 2011

Fuente de Vida


Anteayer nos sentamos junto al pozo de Jacob. Era semana de Pascua y creíamos que estaríamos pocos pero no fue así. Jesús y Luz nos prepararon una cuidada oración.

Pues allí estuvimos un rato, en aquel pozo donde la samaritana se encontró a Jesús, y donde nosotros también queríamos verle, a ver qué nos decía. Primero presenciamos la escena y revivimos el diálogo de ambos y luego le pedimos juntos que nos diese de beber.

Pero démosle ahora la vuelta a nuestra oración habitual: dame de tu agua Jesús para que no tenga más sed. Y pensemos que Él nos pide antes de beber.
-Pero, ¿cómo nos va a pedir Él a nosotros agua?
Pues sí; sólo hace faltar recordar: “Tuve sed y me disteis de beber......¿Cuando lo hicimos contigo? Cuando lo hicisteis con alguno de estos, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 35-40).

Esta Pascua hemos estado en silencio ante la cruz, y en ella yo no podía dejar de ver a todos los crucificados de mi camino, a todos los que están clavados en esa cruz o ahogados por su peso. Hombres y mujeres sin nombre, sin presente ni futuro, sin esperanza. Gente excluida por la sociedad, apartada a los márgenes del camino. Gente que necesita saber que junto a su cruz hay Alguien.

Y ese Alguien tiene rostro de alguien (tú, yo...). Porque nosotros somos los brazos largos de Dios. Nosotros somos la escucha, la compañía, la caricia que el Padre quiere poner en sus hijos crucificados. Nosotros somos el agua que Jesús nos pide en los pozos de la historia, donde las samaritanas del mundo buscan Vida.



Jesús, hoy me había acercado al pozo para pedirte de tu agua, de la que necesito en mi desierto y en mis noches y, sin embargo, Tú eres quien me pides que te dé de beber. Quizá quieres decirnos que sólo podemos encontrar ese agua si antes repartimos la nuestra. Que sólo podemos encontrar la Vida que buscamos bajando de la cruz a los crucificados y haciéndonos presentes en los márgenes de los caminos porque ahí es seguro que te encontraremos.

domingo, 24 de abril de 2011

Pascua

Gracias a la invitación de dos viejas amigas he podido vivir esta Pascua con la comunidad Adsis, que nos acogieron a Toñi y a mí como a dos hermanos más.

Es difícil plasmar la cantidad de sentimientos que me han llenado estos días, pero ha sido una experiencia de encuentro con Jesús y con el Padre.

Encuentro en una mesa abierta y compartida, anticipo del Reino que Jesús nos enseña en sus comidas. Una mesa en la que, como dice Lucía Caram, la única condición para sentarse sea la de lavarnos los pies unos a otros. Y así lo recordamos el Jueves y ese recuerdo sabemos que es el principal legado que nos deja el Maestro.

Encuentro el Viernes con Jesús en la cruz y con nuestras cruces, que nos duelen, nos bloquean, nos hacen vivir con miedo. Y también encuentro con las cruces de los crucificados de nuestra sociedad, los que viven en los márgenes de los caminos, los que viven sin esperanza porque el peso de su cruz les aplasta.

Y encuentro en la vigilia pascual con Jesús resucitado en el fuego, el agua y la Palabra, que nos restauran y nos devuelven a la vida con un corazón distinto.

Lo celebrábamos en Artxanda y mientras el fuego de la hoguera iluminaba la noche, abajo en San Mamés otra religión tenía su culto en el famoso derby, y oíamos a sus fieles vitoreando. Y yo pensaba que bastaría que toda aquella gente, y la que seguía en sus casas ese encuentro, se uniese para gritar con la misma fuerza por la paz, o el 0.7, o contra la xenofobia, y así cambiar un poco nuestro mundo.

Comenzamos leyendo en la oscuridad testimonios de nuestras propias vidas, que identificaban nuestras noches y nuestras cruces. Y al encender la hoguera leímos otros retazos de historias de vida que cambiaban el signo de la noche en luz para nuestro camino.
Ese fuego nos atrapó la mirada durante un buen rato y también arrancó alguna lágrima, porque lo que allí se vivía tocaba nuestro corazón en lo más profundo. Queríamos quemar en el fuego nuestro hombre viejo, el que nos hacía vivir en la noche y en el miedo y a la vez le pedimos al Padre que el fuego de su amor nos quemase por dentro, y no se apagase, para que así pudiesemos vivir de verdad como resucitados.