SOMOS
Cristianos.
Sólo eso.
Llamados por el Maestro a seguirle.
Desde distintas comunidades cristianas.
Son Iglesias hermanas.
Separadas por lo accesorio.
Y unidas en el centro, como radios de rueda confluyentes.
Unidas en Jesús, el Cristo.
Con la voluntad y la necesidad de encontrarnos en El.
Porque creemos que la gloria del Padre es que sus hijos estén unidos.
Sabemos que sólo El tiene el poder de juntarnos olvidando lo que nos separa.
En Taizé ha sido posible. Aquí, ¿por qué no?
Quienes se apunten a este camino,
quienes queráis regar esta semilla
...pasad y sentaos.
lunes, 21 de marzo de 2011
Desierto en cuaresma
viernes, 25 de febrero de 2011
Febrero
Último viernes de mes. Caras conocidas y caras nuevas. Todos convocados por Aquél que nos reúne junto a él, por encima de iglesias, jerarquías y uniformismos. Hoy nos hemos juntado evangélicos y católicos y nos hemos sentido hermanos al poner la mirada juntos en Jesús.
Nos prepara Sarai la oración. Hemos leído parte de la historia de Juan Salvador Gaviota, que quería volar alto escuhando una voz interior que le animaba a no vivir esclavo en la orilla sino libre surcando el cielo, buscando siempre la luz. Y también hemos escuchado la Palabra en la que Jesús, como a Leví, nos invita a seguirle. El se sienta con publicanos y pecadores, los más despreciados de la sociedad judía, y nos invita también a nosotros a una mesa de inclusión, por encima de nuestros defectos, de nuestros abandonos de la casa del Padre, de nuestra falta de confianza en El.
Hemos compartido nuestras peticiones y nuestra oración de gracias. Y nos hemos dado las manos para decir juntos: "Padre nuestro".
Al terminar una presentación de cada uno, que quería ser breve, para conocer a los nuevos, y unos avisos varios. Qué pena que no se haya prolongado esta vez la cosa con ese diálogo posterior en pequeños corros, que ayuda mucho a la fraternidad. Había prisa por recibir una invitación a unas charlas en la parroquia de Sanfran y eso ha cortado un poco el rollito posterior. No pasa nada! Lo recuperaremos en las próximos encuentros para no perder las buenas costumbres!!
Nos prepara Sarai la oración. Hemos leído parte de la historia de Juan Salvador Gaviota, que quería volar alto escuhando una voz interior que le animaba a no vivir esclavo en la orilla sino libre surcando el cielo, buscando siempre la luz. Y también hemos escuchado la Palabra en la que Jesús, como a Leví, nos invita a seguirle. El se sienta con publicanos y pecadores, los más despreciados de la sociedad judía, y nos invita también a nosotros a una mesa de inclusión, por encima de nuestros defectos, de nuestros abandonos de la casa del Padre, de nuestra falta de confianza en El.
Hemos compartido nuestras peticiones y nuestra oración de gracias. Y nos hemos dado las manos para decir juntos: "Padre nuestro".
Al terminar una presentación de cada uno, que quería ser breve, para conocer a los nuevos, y unos avisos varios. Qué pena que no se haya prolongado esta vez la cosa con ese diálogo posterior en pequeños corros, que ayuda mucho a la fraternidad. Había prisa por recibir una invitación a unas charlas en la parroquia de Sanfran y eso ha cortado un poco el rollito posterior. No pasa nada! Lo recuperaremos en las próximos encuentros para no perder las buenas costumbres!!
domingo, 30 de enero de 2011
Enero
Fraternidad era lo que se respiraba esa tarde en una pequeña capilla de Bilbao, en la que se llenaron todos los bancos. Asiduos, caras nuevas, todos con una sonrisa, todos llamados a ese encuentro por Alguien que acompaña nuestras vidas y que nos convoca a distintos cristianos a sentarnos en torno a El.
Tuvimos un invitado especial, Alberto, presbítero anglicano de Bizkaia, que nos visitó, y al cual agradecemos su presencia en este espacio que quiere ser un punto de unión eficaz entre hermanos cristianos. Ojalá contemos con la asistencia de más miembros de la comunidad anglicana y evangélica en el futuro.
Cinthia nos preparó la oración con el tema "unidos en la diversidad", y leímos el texto de Hechos de la primera comunidad cristiana. Y es que algo de aquello estaba sucediendo allí. "Tenían una sola alma y solo corazón".
Al final de la oración avisos varios. Una charla sobre violencia doméstica que imparte Lidia, licenciada en teología, profesora en la universidad de teología de Deusto y presbítera de la comunidad evangélica de Santutxu, y una manifestación por la paz que organiza gesto por la paz por el fin de la violencia en este país, ambas el sábado 29 de enero.
Felix nos habló después de la experiencia en Rotterdam esta Navidad en el encuentro europeo de Taizè, y la verdad, nos dió mucha envidia. Animamos a todos los que puedan a vivir una experiencia así a fin de año o en la comunidad de Taizè de la Borgoña francesa. Es algo que nunca se olvida y que aseguramos cambia el corazón.
Gracias Padre por este espacio de encuentro que nos has puesto en el camino y que consigue que nos sentemos un rato contigo, nos une a cristianos hermanos en Ti y ensancha nuestros corazones para que Tú cada día ocupes más sitio en ellos.
jueves, 20 de enero de 2011
Encuentro ecuménico en Santutxu
ENCUENTRO ECUMENICO EN SANTUTXU
Fin de semana histórico. Dos comunidades vecinas, católica y evangélica, separadas por poco más de 30 metros en línea recta, comienzan una nueva relación entre ellas de fraternidad. Después de contactos ocasionales a lo largo de la historia, se encuentran primero en una mesa redonda y después en una oración.
El viernes en la mesa se habla de lo que entendemos por ecumenismo y lo que esperamos del futuro, con gran participación de ambas comunidades. Y el sábado se han juntado en torno a Jesús, su centro común, para darle gracias por este encuentro de hermanos cristianos.
Fuimos invitados los del grupo de oración ecuménica de Taizè. Flora y Juan participaron en la mesa redonda y Rubén y Elena en la oración. Y nos acompañaron Eleder, María y Ana Belén.
Fin de semana histórico, como decía, porque ha nacido una de las pocas experiencias ecuménicas de nuestra villa, a la que deseamos lo mejor y a la que animamos en su futuro camino. Ojalá se tome ejemplo de estos encuentros fraternos que ya funcionan en la práctica porque de los diálogos institucionales poco eficaces y de las ceremonias efectistas y obligadas, poco podemos esperar.
Adjunto un hiperenlace al video de la mesa redonda. http://santutxubegonazpi.blogspot.com/2011/01/ecumenismo.html#more
Fin de semana histórico. Dos comunidades vecinas, católica y evangélica, separadas por poco más de 30 metros en línea recta, comienzan una nueva relación entre ellas de fraternidad. Después de contactos ocasionales a lo largo de la historia, se encuentran primero en una mesa redonda y después en una oración.
El viernes en la mesa se habla de lo que entendemos por ecumenismo y lo que esperamos del futuro, con gran participación de ambas comunidades. Y el sábado se han juntado en torno a Jesús, su centro común, para darle gracias por este encuentro de hermanos cristianos.
Fuimos invitados los del grupo de oración ecuménica de Taizè. Flora y Juan participaron en la mesa redonda y Rubén y Elena en la oración. Y nos acompañaron Eleder, María y Ana Belén.
Fin de semana histórico, como decía, porque ha nacido una de las pocas experiencias ecuménicas de nuestra villa, a la que deseamos lo mejor y a la que animamos en su futuro camino. Ojalá se tome ejemplo de estos encuentros fraternos que ya funcionan en la práctica porque de los diálogos institucionales poco eficaces y de las ceremonias efectistas y obligadas, poco podemos esperar.
Adjunto un hiperenlace al video de la mesa redonda. http://santutxubegonazpi.blogspot.com/2011/01/ecumenismo.html#more
lunes, 27 de diciembre de 2010
Navidad
La mirada de un pastor de Belén (Dolores Aleixandre) La luz vacilante de una candela dentro de la gruta nos hizo saber dónde estaba la señal que andábamos buscando: un niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre. Conozco bien los alrededores de Belén desde que comencé a trabajar como pastor, después de que una racha de malas cosechas me dejara arruinado. Procedo de una familia acomodada y religiosa en la que aprendí la tradición y las oraciones de nuestro pueblo, pero cuando llegué a Belén con las manos vacías y me vi obligado a pasar las noches al raso, pensé que Dios me había abandonado y no volví a rezar nunca más.
Me habitué a la vida ruda de unos pastores con los que ahora iba en busca de la extraña señal anunciada, conscientes de lo desconcertante de nuestra decisión. "Ha sido un sueño", decían algunos, "a veces la luna llena juega malas pasadas…" "Un niño recién nacido no puede ser señal de la presencia del Altísimo", decían otros. "¿Cómo podéis creer que vamos a ser precisamente nosotros los primeros en saber la llegada del Mesías?", añadían los más escépticos.
Duró el resplandor que nos había cegado, todo parecía evidente, pero ahora estábamos de nuevo en medio de la oscuridad de una noche heladora y el júbilo del anuncio escuchado comenzaba a desvanecerse como el rocío al amanecer.
Fueron mis palabras las que lograron convencerles: -" De joven aprendí algo de las Escrituras y recuerdo las palabras de un profeta: - Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado… (Is 9,5) Y además, ¿cómo explicar esta alegría desmesurada que nos ha invadido y que ha arrastrado nuestros temores con la fuerza de un huracán? "
Cuando entramos en la cueva vimos en la penumbra a una mujer muy joven recostada sobre un haz de heno y, junto a ella, un hombre que debía ser su esposo y que se afanaba por encender fuego. El niño, apenas un envoltorio minúsculo encima del pesebre, estaba dormido. Percibí una serenidad tranquila en ellos, inesperada por lo inhóspito del lugar. Les ofrecimos pan y un cuenco de leche y ellos nos dijeron sus nombres y nos contaron que venían desde Nazaret para inscribirse en Belén. No habían encontrado sitio en la posada y, ante la inminencia del parto, se habían refugiado en aquel establo.
Los pastores somos gente más habituada al silencio que a las palabras, pero había algo en ellos que nos invitaba a la confianza y yo me atreví a expresar con brusquedad las preguntas que llevábamos dentro todos: " ¿Por qué la claridad de Dios nos ha envuelto precisamente a nosotros, tan alejados de él y tan olvidados de los mandamientos de su ley? ¿Quién va a creer de labios de esta gente perdida y rechazada que somos el anuncio de que la complacencia y la ternura de Dios abrazan a todos ? ¿Y cómo es posible que la señal del Mesías que todos esperan sea un niño nacido en un lugar como este? "
Cuando terminé de hablar, María dijo algo sobre guardar las preguntas y los acontecimientos en el corazón y esperar como espera la tierra la llegada de la lluvia. Y yo recordé un proverbio de nuestro pueblo: "Hijo mío, cuida tu corazón porque en él están las fuentes de la vida" (Pr 4,23) y pensé que ella vivía en contacto con su propio corazón, como un árbol plantado junto a corrientes de agua.
Fue entonces cuando, inesperadamente, se levantó y tomando al niño, lo puso en mis brazos.
Hoy soy ya viejo pero no he podido olvidar lo que me fue revelado aquella noche: aquel puñado de hombres insignificantes y excluidos éramos el pueblo que caminaba en tinieblas y había visto una luz grande; habíamos pasado de la sombra y el frío al espacio cálido de un hogar. Nos había nacido un niño, se nos entregaba un hijo, Dios venía a nuestro encuentro, precisamente porque éramos los últimos de su pueblo. El niño sobre el pesebre representaba el destino mismo de Dios, un Dios que plantaba su tienda junto a los más pobres y perdidos, un Dios sin palabra, desarmado e inútil que comenzaba a llamarse Emmanuel, "Dios-con-nosotros".
Junto a María aprendí aquella noche a pronunciar el nombre que le revelaba como inseparable de nuestras fatigas y lágrimas, de nuestras oscuridades, esperanzas y preguntas. Estaba como nosotros a la intemperie, entraba en nuestra historia como uno de tantos y por eso se le cerraban las puertas y carecía de techo y de privilegios. Esta era la señal: el Salvador, el Mesías, el Señor, descansaba ahora entre los brazos torpes de un pastor.
"Voy a hacer pasar delante de ti todo lo mejor que tengo" (Ex 33,19) había prometido Dios a Moisés en el Sinaí. Aquella noche de Belén, en una de sus grutas, lo mejor de nuestro Dios: su misericordia entrañable, la ternura de su amor, la fuerza de su fidelidad, se manifestaba por primera vez entre nosotros. El Dios que se había revelado en la tormenta del monte, envuelto en la nube, mostraba ahora su rostro y hacía descansar su gloria en la fragilidad de un niño.
En medio de la oscuridad de la noche sentí en lo hondo de mi corazón, como un susurro ángeles, la certeza de estar envuelto en la paz que Dios concede gratuitamente a todos los hombres y mujeres que él quiere tanto.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Diciembre - Adviento

Tuvo mérito llegar hasta allí esa tarde porque menudo tiempecito hacía, pero hay Alguien que nos sigue llevando hasta allí a pesar de los obstáculos. Eramos pocos pero sabíamos que el Espíritu estaba con nosotros. Eleder nos preparó la oración y tras la escucha de la Palabra dejamos que resonase en nosotros y nos despertase el corazón. Y nos unimos juntos a cada oración que allí fue compartida pidiendo al Padre por tantas cosas en las que queremos que El nos acompañe.
Y tras la oración, como siempre, estuvimos un rato, compartiendo nuestra vida. Juan y Elena nos invitaron a un musical sobre la Navidad que al día siguiente representaba la comunidad de Santutxu. Y después estuvimos charlando por grupos hasta que llegó la hora de dispersarnos.
¡Queda tan poco para celebrar el que llegas, Jesús! ¡Y yo con estos pelos! Mira mi casa, está tan desordenada, tan abandonada (ver dibujo). Mira mi corazón, está tan lleno de cosas, de "seguridades" que me hacen no necesitarte.
Pero Tú escoges también mi casa para nacer. Llamas a mi puerta esta Navidad y cada día para alojarte en mi casa, si te abro la puerta. ¿Estoy dispuesto a abrírtela sin condiciones?
Esta tarde nos dices como a José que no tengamos miedo de que María, la portadora de Jesús, entre en nuestra casa. Perdónanos porque tenemos miedo de que si Tú Jesús entras a nuestra casa, otros muchos entrarán contigo y nos complicarán la vida.
Emmanuel: Dios con nosotros. Tú te llueves en Jesús. Vas a poner tu tienda entre nosotros. Gracias porque esto es una Buena Noticia en esta Noche Buena donde muchos te necesitamos.
Pero sobre todo te necesitan aquellos que viven a los márgenes de los caminos, aquellos que ni entonces ni ahora tienen sitio en las posadas del mundo, aquellos que viven en los pesebres de la historia en los que no te queremos visitar porque nos desinstalan y nos comprometen. Queremos esta Navidad comprometernos con ellos, porque sabemos que ese es el mejor camino para llegar a encontrarte en Belén.
¡Marana tha! Da luz a nuestras vidas y llénalas con tu amor.
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